Versiculos relacionados con JOB 22:8 (Referecencias Cruzadas)
Isaías 9:15 - El anciano y venerable de rostro es la cabeza; el profeta que enseña mentira, es la cola.
(Versículos como Isaías 9:15)Salmos 12:8 - Cercando andan los malos, Cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres.
(Versículos como Salmos 12:8)Miqueas 7:3 - Para completar la maldad con sus manos, el príncipe demanda, y el juez juzga por recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo confirman.
(Versículos como Miqueas 7:3)Isaías 3:3 - el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artífice excelente y el hábil orador.
(Versículos como Isaías 3:3)Job 31:34 - Porque tuve temor de la gran multitud, Y el menosprecio de las familias me atemorizó, Y callé, y no salí de mi puerta;
(Versículos como Job 31:34)1 Reyes 21:11-15 - Y los de su ciudad, los ancianos y los principales que moraban en su ciudad, hicieron como Jezabel les mandó, conforme a lo escrito en las cartas que ella les había enviado. Y promulgaron ayuno, y pusieron a Nabot delante del pueblo. Vinieron entonces dos hombres perversos, y se sentaron delante de él; y aquellos hombres perversos atestiguaron contra Nabot delante del pueblo, diciendo: Nabot ha blasfemado a Dios y al rey. Y lo llevaron fuera de la ciudad y lo apedrearon, y murió. Después enviaron a decir a Jezabel: Nabot ha sido apedreado y ha muerto. Cuando Jezabel oyó que Nabot había sido apedreado y muerto, dijo a Acab: Levántate y toma la viña de Nabot de Jezreel, que no te la quiso dar por dinero; porque Nabot no vive, sino que ha muerto.
(Versículos como 1 Reyes 21:11)Job 13:8 - ¿Haréis acepción de personas a su favor? ¿Contenderéis vosotros por Dios?
(Versículos como Job 13:8)Job 29:7-17 - Cuando yo salía a la puerta a juicio, Y en la plaza hacía preparar mi asiento, Los jóvenes me veían, y se escondían; Y los ancianos se levantaban, y estaban de pie. Los príncipes detenían sus palabras; Ponían la mano sobre su boca. La voz de los principales se apagaba, Y su lengua se pegaba a su paladar. Los oídos que me oían me llamaban bienaventurado, Y los ojos que me veían me daban testimonio, Porque yo libraba al pobre que clamaba, Y al huérfano que carecía de ayudador. La bendición del que se iba a perder venía sobre mí, Y al corazón de la viuda yo daba alegría. Me vestía de justicia, y ella me cubría; Como manto y diadema era mi rectitud. Yo era ojos al ciego, Y pies al cojo. A los menesterosos era padre, Y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia; Y quebrantaba los colmillos del inicuo, Y de sus dientes hacía soltar la presa.
(Versículos como Job 29:7)