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La Palabra de Dios preservada y viva

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1 En ti, oh Jehová, me he refugiado. Oh, nunca sea yo avergonzado.

2 En tu justicia quieras librarme y proveerme escape. Inclina hacia mí tu oído, y sálvame.

3 Llega a ser para mí un fuerte de rocas en el cual entrar constantemente. Tienes que dar mandato para salvarme, porque tú eres mi peñasco y mi plaza fuerte.

4 Oh Dios mío, provéeme escape de la mano del inicuo, de la palma de la mano del que obra injusta y opresivamente.

5 Porque tú eres mi esperanza, oh Señor Soberano Jehová, mi confianza desde mi juventud.

6 En ti me he sostenido desde el vientre; tú eres Aquel que me desprendió hasta de las entrañas de mi madre. En ti está mi alabanza constantemente.

7 He llegado a ser justamente como milagro para muchas personas; pero tú eres mi fuerte refugio.

8 Llena está mi boca de tu alabanza; todo el día, de tu hermosura.

9 No me deseches en el tiempo de la vejez; justamente cuando mi poder está fallando, no me dejes.

10 Porque mis enemigos han dicho respecto de mí, y los mismísimos que vigilan en espera de mi alma conjuntamente se han dado consejos,

11 diciendo: “Dios mismo lo ha dejado. Persigue y préndelo, porque no hay libertador”.

12 Oh Dios, no te mantengas lejos de mí. Oh Dios mío, de veras acude apresurado en mi auxilio.

13 Que sean avergonzados, que se acaben, los que están resistiendo a mi alma. Que se cubran de oprobio y humillación los que andan buscando calamidad para mí.

14 Pero en cuanto a mí, yo esperaré constantemente, y ciertamente añadiré a toda tu alabanza.

15 Mi propia boca relatará tu justicia; todo el día, tu salvación, pues no he llegado a saber las cantidades [de ellas].

16 Vendré en magnífico poderío, oh Señor Soberano Jehová; mencionaré tu justicia, la tuya sola.

17 Oh Dios, tú me has enseñado desde mi juventud en adelante, y hasta ahora sigo informando acerca de tus maravillosas obras.

18 Y aun hasta la vejez y canicie, oh Dios, no me dejes, hasta que informe acerca de tu brazo a la generación; a todos los que han de venir, acerca de tu poderío.

19 Tu justicia, oh Dios, alcanza hasta la altura; en lo que toca a las grandes cosas que tú has hecho, oh Dios, ¿quién es como tú?

20 Porque me has hecho ver muchas angustias y calamidades, quieras volver a hacerme revivir; y de las profundidades acuosas de la tierra quieras volver a hacerme subir.

21 Quieras aumentar mi grandeza, y quieras cercarme [y] consolarme.

22 Yo también, yo te elogiaré con un instrumento de los de cuerdas, en cuanto a tu apego a la verdad, oh Dios mío. Te celebraré con melodía, sí, con el arpa, oh Santo de Israel.

23 Mis labios clamarán gozosamente cuando me sienta inclinado a celebrarte con melodía, aun mi alma que tú has redimido.

24 También, mi propia lengua, todo el día, proferirá en voz baja tu justicia, porque han quedado avergonzados, porque han quedado corridos, los que andan buscando calamidad para mí.



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